29 Feb Juan Carlos Muñoz/Tarifas del Transantiago
Por Juan Carlos Muñoz / Director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable
Publicado en la edición del 23 de febrero de 2016 de La Tercera
Recientemente se ha generado un debate, en el que se cuestiona una de las principales virtudes del sistema de transporte público de Santiago: su integración tarifaria. Ante esto, considero importante recordar algunas de sus ventajas que, hasta ahora, han sido dejadas de lado.
Uno de los principales motores de la integración tarifaria es la eficiencia. Los usuarios escogen cómo viajar por la ciudad combinando de la mejor forma posible la oferta total disponible. Metro opera en ejes con alta demanda, lo cual posibilita que el costo de operación por pasajero trasladado sea inferior a otros modos. Los buses, por el contrario, operan principalmente en ejes y horarios con menor demanda, donde cubrir las necesidades de transporte con Metro sería mucho más costoso, y proveen servicios directos para viajes en que Metro exigiría transbordos entre líneas. Además, los buses tienen el rol fundamental de acercar a la mayoría de los usuarios de Metro a su red.
Una segunda razón es la equidad. Sin integración, las personas que no viven ni trabajan en torno a Metro se verían enfrentadas al dilema de pagar dos tarifas (bus y Metro), aumentando su gasto, o bien, a destinar más tiempo a desplazarse, lo que tendría un impacto directo en su calidad de vida. Esto parece aún más grave si consideramos que vivir en las cercanías de la red de Metro suele ser más caro, por lo que quienes viven y, por ende, pueden utilizar Metro como único medio, suelen ser individuos con mayores ingresos.
Ahora bien, ¿qué pasaría si las tarifas de cada modo cubriesen sus propios costos? Muchas personas tendrían que pagar dos tarifas que, en conjunto, superarían los $ 1.000, lo que haría bajar fuertemente la demanda de Metro y esto, a su vez, obligaría a aumentar la tarifa. Así, resulta evidente por qué sin integración sería imposible que Metro tuviera a una tarifa de $ 350, que es aproximadamente el pago que recibe la empresa por pasajero transportado. Por otra parte, las personas que no pueden pagar la combinación se verían enfrentadas a mayores tiempos de viaje, siendo los usuarios de menores ingresos los más afectados.
En términos simples: si una persona vive en Maipú, relativamente cerca del Templo Votivo, y trabaja en el Metro Tobalaba, gracias al sistema integrado pueda usar Metro y bus, gastando actualmente $ 740 en horario punta y demorando alrededor de 1 hora 10 minutos. Si a esa misma persona le quitamos la posibilidad de pagar en un pasaje más de un viaje, le dejamos dos opciones: Puede pagar ambos pasajes y seguir demorando lo mismo, pero gastar más de $ 1.000, o bien, tomar solo bus, lo que significaría que debería destinar 1 hora y 30 minutos en promedio.
Es justamente la integración tarifaria la que permite que una de las principales inversiones públicas de Santiago, como es el Metro, sea usado de manera más eficiente y equitativa, democratizándose así el uso del transporte público de la capital. Al discutir acerca de las tarifas del transporte de la ciudad es imprescindible entender los impactos cruzados de los distintos modos que interactúan en él como lo que es: un sistema.