03 Oct Informe y síntesis N°31/ (In)justicia espacial: explorando la triple espacialidad en Chile y su impacto en el ejercicio de derechos sociales

2 de octubre/ Esta síntesis aborda las barreras físicas, relacionales y personales en nuestro país que, al interactuar al mismo tiempo en un territorio define quiénes pueden acceder -o no- a bienes y servicios socialmente valorados. Allí es donde concurren las barreras espaciales y se configuran territorios de desigualdad.
La Justicia Espacial es un enfoque desarrollado por Edward Soja en 2010 que, junto con la teoría de la triespacialidad, permite comprender cómo distintos tipos de barreras condicionan el acceso a bienes y servicios socialmente valorados. En la Síntesis de investigación N°31, la investigadora Gabriela Guevara-Cué aplica este marco para analizar las barreras físicas, relacionales y personales que se manifiestan en Chile. Además, desde CEDEUS elaboramos el Informe “¿Cómo es una Ciudad Justa? Percepciones ciudadanas de justicia urbana“, que da más detalles del estudio realizado por Guevara-Cué.
En el documento, Guevara explica que cuando estas barreras interactúan de manera simultánea en un mismo territorio, terminan definiendo quiénes pueden —y quiénes no— acceder a dichos bienes y servicios. Es en ese contexto donde se configuran los territorios marcados por la injusticia espacial.
La hipótesis central de su trabajo sostiene que: “La interrelación de estas tres dimensiones espaciales da lugar a barreras estructurales que perpetúan la desigualdad social y configuran territorios de injusticia donde se restringe el acceso equitativo a derechos básicos“.
Barreras identificadas en la investigación
En su análisis, la investigadora identifica distintos tipos de obstáculos:
Barreras físicas: distancia geográfica a los servicios, problemas de movilidad debido a la falta o calidad de transporte y la infraestructura adecuada.
Barreras relacionales: falta de información clara y oportuna, ausencia de redes de apoyo emocional y práctica, necesidad de priorizar el bienestar de otros, burocracia percibida como excesiva y experiencias de (mal)trato.
Barreras personales: sentimientos de culpa por invertir tiempo o recursos en uno mismo, vergüenza frente al posible juicio social y desesperanza respecto a la posibilidad de un futuro mejor.
Según Guevara, las barreras físicas “se pueden identificar más fácil”. Sin embargo, las relacionales se vinculan directamente con las limitaciones para acceder a bienes o servicios, lo que a su vez influye en la aparición de barreras personales, llevando a que muchas personas terminen automarginándose.
¿Quiénes son los más afectados?
La investigadora advierte que “tienden a quedar atrás las personas que están en los extremos de la vida. Los niños y niñas. Las personas mayores. Las personas que tienen dificultades para moverse. Pero también las personas que no pertenecen al estándar cuando, por ejemplo, se planifican las ciudades”.
Justicia espacial y políticas públicas
Para Gabriela, la justicia espacial atraviesa todos los ámbitos de la política pública: “Todas las políticas públicas son susceptibles a ser pensadas en clave de justicia espacial. No tiene que ver sólo con la disponibilidad de recursos, sino también con cómo los gestores públicos se aproximan a las personas y cómo las personas confían y desconfían de lo que hace el Estado para proveer bienes y servicios sociales altamente valorados”.
Aprendizajes de la investigación
Finalmente, la investigadora reflexiona sobre lo que significó este trabajo para ella: “Un desafío de ver realmente lo que las personas definen como justo. Desde ahí se puede hablar de justicia espacial. Preguntarle a las personas qué consideran justo y comprender esas respuestas de dónde vienen, de quiénes vienen. Veo un tremendo desafío desde lo que las personas desean para su ciudad, para su territorio, para sus vidas. Validar y comprender esa postura es un ejercicio de humildad como investigadora”.
Descarga la síntesis de investigación N°31 aquí
También puedes descargar el informe completo aquí.