01 Aug ¿Qué le falta a Chile para avanzar hacia las llamadas “ciudades esponja”?

23 de julio/ El Mercurio/ Mientras países como China, Estados Unidos y México implementan soluciones basadas en la naturaleza para enfrentar inundaciones y sequías, Chile aún carece de una estructura institucional que permita avanzar hacia ciudades más resilientes.
Durante décadas, la planificación urbana priorizó el pavimento y la impermeabilización del suelo. Zonas que antes eran tierra o vegetación hoy están cubiertos por concreto, que impide la filtración de las aguas lluvia de forma natural. Las lluvias torrenciales -cada vez más frecuentes producto del cambio climático- simplemente ya no tienen dónde ir.
Frente a este escenario de inundaciones, el modelo de las “ciudades esponja” ha ganado espacio y reconocimiento internacional. Estas ciudades no dependen exclusivamente de sistemas de drenaje tradicionales basados en infraestructura gris, sino que integran soluciones naturales como techos verdes, pavimentos permeables, parques y humedales urbanos. El objetivo es absorber, almacenar y filtrar el agua de lluvia para reducir anegamientos, reponer las aguas subterráneas y mejorar la calidad del recurso hídrico, según el arquitecto chino Kongjian Yu, creador del concepto.
En 2013, China lanzó un programa piloto en 30 ciudades, como Wuhán y Shenzhén, donde parques y humedales urbanos permiten absorber hasta el 85% del agua pluvial en eventos moderados, según el Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano de ese país. En Estados Unidos, Nueva York duplicó su inversión en infraestructura verde, alcanzando los US$ 3.500 millones, mientras que en Xalapa, México, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) está transformando la urbe mediante un cinturón verde natural que actúa como una esponja para reducir anegamientos y recuperar la capacidad de infiltración del suelo.
¿Por qué Chile no avanza en esa dirección?
Desde Zimbabue, en el marco de la Cop-15 Ramsar, la investigadora principal del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable Carolina Rojas, asegura que el problema no es la falta de conocimiento ni de soluciones técnicas: “Las soluciones están, las guías están, los catálogos están, pero no hay una estructura que permita implementar nada; cada ministerio actúa por separado, y eso paraliza todo”, asegura la investigadora.